puntos suspensivos

jueves 5 de noviembre de 2009

Cada día me convenzo más de que los usuarios de Twitter en Argentina se empeñan en ser yanquis. O al menos, parecer. Hacen lo que hacen los norteamericanos, comen lo que ellos comen, usan lo que ellos usan, hablan como ellos hablan.
Me parece un toque patético, por lo que no me siento muy identificada con la comunidad tuitera argentina.
Yes, post barderito.

Single Ladies (Beyonce) By Pomplamoose

domingo 1 de noviembre de 2009

It was a very good year

lunes 19 de octubre de 2009

Me apasiona el pasado. Todo lo que sea historia que no haya vivido, me interesa, por más mundana que sea. Quizá por eso, cada domingo que voy a lo de una de mis abuelas, y se ponen a hablar del barrio en los años 30 cuando reinaban los conventillos, pasaba el lechero y todavía funcionaba el mercado de Abasto con sus changarines no puedo evitar preguntar y preguntar y no parar de preguntar. A abuela y tíos abuelos les encanta recordar esa época y contarme con qué poco se conformaban. Tenían tan poco que ni fotos hay, por eso este hallazgo es como una reliquia familiar:

Trastocadito

martes 6 de octubre de 2009

Tal vez esa etapa de la pre adolescencia me llegó tarde pero recién ahora instalé el jueguito para la computadora The Sims, tentada por las tardes de domingo con mis primos menores de 14 años.
Todavía no sé jugar bien, por ende, mis muñequitos enseguida se irritan o les revienta la vejiga o viven en la mugre o son unos completos anti sociales. El tema es que me involucro mucho con su ficticio estilo de vida y me da "cosa" no saber manejarlos bien para que cumplan sus "aspiraciones y deseos", como dice la cajita del juego.
Ya sé que es un bloody game, pero no lo puedo evitar.

Conclusiones apresuradas

sábado 3 de octubre de 2009

Para mí hay gente cuyos padres, al llamarlos de determinada forma en el momento que nacen, les marcan un camino en la vida, una elección y una personalidad... Sobre todo aquellos que tienen nombres fuera de lo común.

Cuccina

miércoles 23 de septiembre de 2009

Me declaro enferma de El Gourmet.
Veo prácticamente todos los programas de esa señal de cocina y conozco a todos los cocineros.
Me fascina Narda Lepes (de quien compraría hasta DVDs si los hubiera) y sus Recetas y secretos o sus viajes alrededor del mundo. Los banco a los franceses Bruno y Olivier que de la panadería hacen magia, viajan por Francia degustando quesos y hablan en ese español afrancesado forzado (c'est parfait). Siempre me engancha Osvaldo Gross, ese meticuloso pastelero hiper prolijo. Me fanaticé con José Ramón Castillo en Cacao (ex Xocolatl), con su templado, llenado, vibrado y vaciado para hacer bombones. Veo a Donato de Santis mientras viaja por su país natal en Italia Mia y en su Villa della Pasta, donde cocina todas las variedades de fideos habidas y por haber. Me deleito con los platos sofisticados de los cocineros de Nueva Generación (Alexis Cataldi me cae particularmente bien por su tono barrial porteño). Trato de no perderme un solo programa de los orientales Iwao y Ohno, quienes en Wok y Ohno respectivamente, tiran tips de su fascinante cultura. Cuelgo mirando a Francis Mallman cocinando en la Patagonia con sus perros, en Huente-có. Y me sorprendo con el adolescente Omar Pereney, quien en Yo Cocinero hace recetas sencillas explicadas a la perfección (con sólo 15 años). Incluso veo los programas más boludos: ABC Gourmet, en el que solamente se ven las manos de un chef; Comando Gourmet, que es una especie de reality muy trucho y me fumo el acento mexicano de Desafío Gourmet, la competencia para encontrar al nuevo chef del canal.
Ah, y no sé cocinar ni un huevo frito. Pequeño detalle.

Vida terrenal

miércoles 16 de septiembre de 2009

Voy hasta la cocina a guardar los platos en la alacena y de paso echo un vistazo por la ventana. Casi siempre está la chica del edificio de al lado hablando por teléfono en el balcón. Creo que si nos cruzáramos por la calle nos reconoceríamos. Nunca pasó.
Esta vez, hay un chico asomado a su ventana en el edificio que se ve de frente. Está lo suficientemente lejos como para que no pueda divisar si me está mirando, si me está haciendo señas o si siquiera es lindo. Qué pena vecino, nunca habrá chances de que nos conozcamos. Nos separa mucho más que una medianera.